La potomanía es un trastorno alimentario, que puede ser síntoma de un desequilibrio psiquiátrico. Consiste en un deseo incontrolable y compulsivo de beber grandes cantidades de líquido sin sentir realmente sed. Esta ingestión exagerada de líquidos se acompaña de una agradable sensación de placer en las personas que sufren este trastorno, aunque puede tener consecuencias negativas para la salud.
Es muy común que los episodios de potomanía se relacionen con las personas que quieren bajar de peso por medio de un consumo exagerado de agua, con el que pretenden “engañar al estómago” al llenarlo con agua en lugar de hacerlo con comida. Se han dado también casos en atletas de alto rendimiento que consumen muchos más litros de agua de los que su organismo precisa, ante la preocupación que tienen de prevenir la deshidratación. En estas situaciones conviene estar alerta para descartar un trastorno por falta de control a la hora de beber agua.
Cuando una persona es consciente de que bebe demasiada agua, alrededor de siete o más litros al día, debe acudir al especialista en endocrinología con el fin de descartar cualquier trastorno hormonal u otra patología.
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El agua es el componente más abundante del cuerpo humano, tanto es así que representa más de la mitad del peso corporal, en torno al 55%-60%. Para conseguir mantener en equilibrio la cantidad de agua que necesita el organismo, una persona sana necesita alrededor de dos litros y medio de agua al día, que obtiene de tres fuentes: del líquido que ingiere, de los alimentos que consume y del que produce dentro del organismo como consecuencia del metabolismo, aunque esta cantidad es pequeña, en torno a 350 mililitros.
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Las frutas, las verduras y las hortalizas son los alimentos que más agua contienen.
Los riñones juegan un papel crucial en la regulación de los líquidos corporales. Éstos se encargan de eliminar el exceso de líquidos o bien de conservarlos en casos de deshidratación, produciendo mayor o menor cantidad de orina. El cuerpo trata de mantener un nivel constante de agua total y de electrolitos, entre ellos el sodio. Cuando éste es elevado, el cuerpo retiene agua para diluir el exceso de sodio en el medio, aumentando la sensación de sed y produciendo menos orina. Por el contrario, cuando la concentración de sodio desciende demasiado, los riñones excretan más agua para restaurar el equilibrio.
El problema surge cuando se dan episodios repetidos y mantenidos de potomanía, lo que puede llegar a alterar el buen funcionamiento de los riñones, provocar que los componentes de la sangre se diluyan y se produzca un desequilibrio de los fluidos y de la concentración de electrolitos dentro del organismo. Uno de estos desequilibrios en la concentración de electrolitos es la hiponatremia, que consiste en que el organismo concentra una cantidad muy baja de sodio en la sangre (inferior a 120 mEq/l), lo que puede provocar en los casos más graves, nauseas, cefaleas, cansancio injustificado, convulsiones y coma.
La concentración de agua está equilibrada cuando se compensan las pérdidas diarias y, para ello, las personas sanas, con un funcionamiento normal de los riñones y que no transpiren en exceso, deben beber al menos un litro y medio de líquidos cada día. El sudor, una alimentación muy salada, los vómitos y las diarreas duraderas o infecciones diversas acompañadas de fiebre, son los causantes del aumento de las necesidades de agua diaria.
El tratamiento de la potomanía depende de la causa de base. Para averiguar cuál es ésta, debemos acudir al médico, quien analizará la situación y nos pondrá el tratamiento necesario, aunque por lo general, el primer paso sería restringir el consumo de líquidos a 1,5-2 litros diarios como máximo.