Categoría: investigación

Si eres de los que gusta de tomarse una cerveza fresquita después de practicar tu deporte estás de enhorabuena. El profesor de Fisiología del Ejercicio del INEFC de Barcelona Joan Ramón Barbany defendió el consumo moderado de cerveza después de la práctica deportiva en una mesa redonda sobre la “Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo” que se celebró en el IV Congreso Internacional de Educación Física.

El motivo principal parece ser la capacidad antoxidativa de esta bebida que contrarestaría las causas de las agujetas, que en los últimos estudios se centran en un proceso oxidativo importante de las fibras.
A esto hay que unirle, según el catedrático de Fisiología Médica en la Universidad de Granada, Manuel Castillo-Garzón, que la cerveza ayuda a calmar la sed que provoca la actividad física gracias a su sabor y a su “frescura y burbujas” que se extienden por las paredes del estómago.

Habrá que preguntarles a los jugadores de rugby, que llevan tantos años celebrando sus terceros tiempos en los bares del club, que opinan sobre estos beneficios…

Visto en:
ABC.es
Público.es


Como ya hiciera la cadena Eroski en el 2004, este año ha realizado un estudio sobre 200 gimnasios de 18 ciudades españolas. En dicho estudio, los gimnasios de nuestro pais reciben una nota media de aceptable y hasta un 14 % de ellos no alcanza el minimo que establecen para pasar la prueba.
En cuanto al precio, 3 de cada 4 piden el pago de una matrícula inicial, siendo la media de esta matrícula de 70 euros si tiene SPA o zona de agua y de 44 euros si carece de estos servicios. La cuota media asciende hasta una media de 56 euros (66 euros con SPA y 48 si éste).
Estos y otros interesantes datos pueden ser consultados en su página web o descargados en pdf, junto con 13 consejos a tener en cuenta para elegir el gimnasio más adecuado para nuestras necesidades.

Página web del estudio Eroski sobre los gimnasios españoles


En este blog entendemos la preparación física desde la aplicación del método científico y por ello pretendemos estar actualizados con los últimos estudios realizados sobre entrenamiento deportivo. La mayoría de estos estudios son publicados en revistas científicas de ámbito internacional, por lo que el idioma a través del que se suelen difundir es el inglés. Hoy os traemos alguno de estos últimos estudios, en concreto tres diferentes las ventajas e inconvenientes de la utilización en nuestros programas de entrenamiento de un medio de aparición reciente: el Swissball o Fitball.

* “Trunk muscle activity during bridging exercises on and off a Swiss ball.”
Chiropr Osteopat. 2005 Jul 30;13:14.
PMID: 16053529 [PubMed]

* “Replacing a Swiss ball for an exercise bench causes variable changes in trunk muscle activity during upper limb strength exercises.”
Dyn Med. 2005 Jun 3;4:6.
PMID: 15935097 [PubMed]

* “Abdominal Muscle Activity While Performing Trunk-Flexion Exercises Using the Ab Roller, ABslide, FitBall, and Conventionally Performed Trunk Curls.”
J Athl Train. 2004 Mar;39(1):37-43.
PMID: 15085210 [PubMed - as supplied by publisher]

Un estudio del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León ha permitido comprobar que la resistencia a la insulina está condicionada en mayor medida por los hábitos relacionados con la actividad física que con la alimentación. La aparición de resistencia a la insulina tiene más que ver con la falta de actividad física que con una dieta poco apropiada.

Así concluye un estudio realizado por investigadores de la Universidad de León y en el que también han participado científicos de la Universidad de Valladolid, y que ha sido promovido por la Diputación de León y la Fundación Fremap.


La investigación ha sido galardonada con el Premio Nacional de Investigación en Medicina Deportiva de la Escuela de Medicina del Deporte de la Universidad de Oviedo.

Otra de las conclusiones de este estudio indica que ‘el ejercicio físico que realizan los escolares en el colegio es claramente insuficiente para prevenir el sobrepeso, la obesidad y la resistencia a la insulina, factores que estamos viendo que presentan ya valores preocupantes a edades tempranas‘, ha señalado Villa, que propone ‘incrementar entre dos y tres veces tanto la frecuencia como la intensidad del ejercicio físico que realizan los niños en la escuela‘.

Desde su punto de vista ‘se insiste mucho en la importancia de la alimentación para prevenir la obesidad en la infancia y adolescencia y se recomienda hacer ejercicio físico de un modo general, pero es necesario abundar más en este aspecto porque estamos viendo que el sedentarismo condiciona más los factores de riesgo cardiovascular que la alimentación’.

Para el desarrollo del estudio los investigadores han seguido a 317 alumnos con edades comprendidas entre los 11 y 13 años, que fueron divididos en tres grupos: los considerados sedentarios que únicamente realizan las dos o tres horas de actividad física escolar obligatoria en los colegios; un segundo grupo en el que se incluyeron los que además realizan una actividad física extraescolar, y un tercero integrado por niños deportistas que realizan más de siete horas semanales de ejercicio.
Todos ellos fueron sometidos a un estudio nutricional, sin diferencias significativas en cuanto a alimentación, que comprobó que ‘todos ingerían más grasa y proteínas de lo recomendado y menos hidratos de carbono‘, según ha explicado José Gerardo Villa, médico del Deporte y profesor del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León. Todos los participantes en el estudio fueron seguidos con pulsómetros para registrar su frecuencia cardiaca a lo largo del día y con acelerómetros para medir la cantidad de movimiento que realizaban y conocer así el coste calórico invertido en cada actividad.
Los niños fueron sometidos a un análisis de sangre que ha servido para comprobar que la resistencia a la insulina resultó significativamente menor en el grupo de quienes realizan una actividad deportiva diariamente, con un coste energético elevado. ‘La resistencia a la insulina está en la base de la obesidad y las enfermedades metabólicas, y aumenta el riesgo de afecciones cardiovasculares’. El estudio incluyó una segunda parte consistente en formar un grupo de escolares que no realizaban deporte y a los que se pautó una actividad física diaria, con un grupo control, seguidos durante cuatro meses. Al término de este periodo fueron evaluados de nuevo, sin que se observaran cambios en su composición corporal ‘pero sí en la resistencia a la insulina, con una reducción estadísticamente significativa en el grupo de niños que antes eran sedentarios‘.

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