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El pan como todos los cereales y sus derivados (arroz, pasta…), legumbres, patatas, frutas y verduras, es fuente fundamentalmente de hidratos de carbono. Los hidratos de carbono son la principal fuente de energía para nuestro cuerpo, de hecho deben representar más de la mitad de nuestra dieta diaria, entre el 50 y el 60 %. Así que como vemos, todos estos alimentos son fundamentales en cualquier dieta diaria equilibrada y deben consumirse prácticamente en todas las comidas del día, lógicamente, en las cantidades que cada persona necesite según sus características.
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El pan no engorda tanto como se piensa, el problema surge cuando lo acompañamos de alimentos muy calóricos o grasos, que hacen que las calorías totales se multipliquen: embutidos, salsas que mojamos con él, mantequilla, mermeladas, etc.
Para muchas personas, suprimir el pan de la alimentación es una de las mejores maneras de evitar o corregir el exceso de peso. Pero aunque el pan aporta energía, su consumo no es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad recomendada para cada caso.
Los ingredientes básicos que incluye el pan son la harina de trigo, el agua, la levadura y la sal. A los picos o colines, ciertas variedades de pan de molde y pan tostado, se les suele añadir además algún tipo de grasa, por eso su contenido calórico es significativamente mayor, y por tanto son menos recomendables. El pan más saludable es aquel fabricado de forma artesanal en las panaderías de siempre, y si lo elegimos integral, de semillas o demás cereales como el centeno, mucho mejor. Todos los cereales integrales son una fuente importante de fibra y contienen más vitaminas y minerales que los productos de su mismo tipo no integrales. Además esta fibra aumenta la saciedad y hace que se absorban menos grasas, por lo que al final del día, habremos conseguido ahorrarnos una cantidad no despreciable de calorías y grasas, aspectos muy beneficiosos para todas aquellas personas que deseen perder peso, o sufran alguna enfermedad en la cual deban controlar la cantidad de grasas de su dieta. Además hoy en día también encontramos fácilmente panes sin sal, los más aconsejados en casos de hipertensión, retención de líquidos y otras afecciones que requieran controlar el contenido en sal de la dieta.
Conclusión: todas las personas puedan tomar pan en su dieta diaria, respetando las cantidades y siempre que el resto de la dieta sea equilibrada y se acompañe de alguna actividad física.
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