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Desde hace ya algún tiempo circula una falsa noticia en internet, hablando sobre el producto Actimel® de Danone. Internet es como una puerta abierta que nos lleva a un mundo infinito de información y debemos utilizar el sentido común y comprobar si la información que leemos es verdadera o no, conociendo su fuente, analizando si proviene de un organismo o una entidad oficial y seria, probando si se ha demostrado científicamente y ha sido verificada por la autoridad sanitaria.
En este caso, las propiedades beneficiosas del producto Actimel®, han sido valoradas de forma positiva por numerosos organismos, entre ellos el grupo de Revisión y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN), por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que confirma que existen fermentos que tienen un efecto benéfico sobre el organismo.
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Nuestro cuerpo es incapaz de generar estos fermentos por sí mismo, por ello es necesario incorporarlos de manera externa. Así nace Actimel, que no es más que un alimento de origen lácteo que contiene Lactobacillus Casei inmunitas, un fermento cuya principal función es participar en el fortalecimiento de las defensas naturales del organismo. Adjunto podéis comprobar varios comunicados trasmitidos por estos organismos y que valoran como falsas ciertas afirmaciones que circulan por la red sobre el producto Actimel.
El intestino actúa como punto de entrada de nutrientes hacia la circulación y como barrera contra toxinas, microorganismos causantes de ciertas enfermedades y otros elementos negativos. Cuando se altera la integridad intestinal, se puede perder esta capacidad de barrera, por lo que estos elementos negativos pueden entrar en nuestro organismo fácilmente. La integridad intestinal se altera por cambios en la microflora intestinal (conjunto de bacterias intestinales beneficiosas que se establece los primeros años de vida y permanece estable, salvo periodos transitorios y reversibles) y en la alimentación.
Es muy importante apoyar nutricionalmente a nuestra microflora intestinal, lo que se puede conseguir al ingerir dos tipos de alimentos: los PREBIÓTICOS y los PROBIÓTICOS.
Los prebióticos son productos alimenticios no digeribles que estimulan el crecimiento de especies bacterianas ya presentes en el colon. Son ejemplos de estos alimentos la fibra alimentaria: los fructooligosacáridos (FOS), la inulina y la hemicelulosa.
Un alimento probiótico es aquel que contiene microorganismos vivos y promueven el desarrollo de bacterias beneficiosas (Lactobacillus y Bifidubacterias). En la actualidad, los únicos alimentos probióticos que hay en el mercado son:
• Yogures: leche fermentada con bacterias lácticas Streptococcus thermophilus y Lactobacillus bulgaricus o acidofilus. En este grupo no entran los yogures pasteurizados después de la fermentación.
• Leches fermentadas: productos de aspecto similar al yogur, pero fermentados con otro tipo de bacterias como Bifidobacterias y Lactobacillus casei imunitass.
• Bebidas: contienen zumo, leche fermentada y cultivos de bacterias.
A continuación se nombran los efectos beneficiosos que ejercen los probióticos sobre el organismo.
- Tomados en cantidades suficientes contribuyen al equilibrio de la microflora intestinal.
- Estos microorganismos son altamente competitivos, tanto que limitan la presencia de cualquier otro microorganismo en el intestino, como los microorganismos patógenos, con la consiguiente ventaja para nuestra salud.
- En general, el yogur y las leches fermentadas con probióticos son mejor toleradas que la leche por las personas intolerantes a la lactosa.
- Estabilizan y mejoran enfermedades que afectan al intestino, como la enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.
- Mejoran la digestión.
- Regulan el tránsito intestinal, tanto en personas con tendencia a padecer estreñimiento, como en aquellas con tendencia a presentar diarreas y ayudan a regular el exceso de gases.
- Potencian el sistema inmunológico.
- Estudios epidemiológicos recientes han encontrado una relación inversa entre el riesgo de presentar diversos tipos de cáncer y el consumo de dietas que incluyen alimentos probióticos.
- Disminuyen el riesgo cardiovascular y la diabetes, debido a que además de regular el tránsito, contribuyen a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, así como a un mejor control de la glucemia.
- Previenen y mejoran las enfermedades alérgicas.
- Aumentan la captación de nutrientes y favorecen la síntesis de vitaminas, la absorción de minerales y mejoran la mineralización ósea.
- Previenen de enfermedades urogenitales.
- Cada vez hay mayor evidencia científica de la eficacia de estos productos.
En este sentido el producto Actimel entra dentro de los alimentos probióticos y funcionales. Un alimento funcional es aquel que contiene un componente, con efecto selectivo sobre una o varias funciones del organismo, con un efecto añadido por encima de su valor nutricional y cuyos efectos positivos justifican que pueda reivindicarse su carácter saludable por promocionar la salud, mejorar el bienestar y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades.
Aún así, hay que disfrutar de estos alimentos sabiendo que no son indispensables y no curan ni previenen por sí solos enfermedades. Simplemente son una opción a tener en cuenta en circunstancias concretas (deportistas de elite, personas que padecen alteraciones o enfermedades como diabetes, obesidad, alteraciones digestivas, etc.) y teniendo en cuenta que su inclusión en la dieta deberá ser valorada previamente por un profesional.
En cualquier caso, la ingestión de alimentos prebióticos, probióticos o funcionales debe hacerse en el marco de una alimentación variada y equilibrada. Bien es sabido que la dieta desempeña un papel determinante en todas las etapas de la vida y es un factor implicado en la prevención y tratamiento de muchas enfermedades, junto con unos hábitos de vida saludables, como la práctica regular de ejercicio, el abandono de hábitos tóxicos (tabaco, exceso de alcohol…) y la disminución del estrés.
Informe del Grupo de Revisión y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN)
Informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)